Hace poco descubrí que él ha sido mi mejor soundtrack, una arritmia revolucionaria, casi tan violenta como Stalin. Al fin pude sentir a María Antonieta y a Roberspierre en un solo bolsillo, viviendo la vida del rock'n roll y a su vez, enjuiciando por alta traición. Quizás el de antes hizo quebrar las mineras salitreras y dejar a los mineros sin trabajo, obligandolos a llamar a Jodorowsky "Pinocho", solo por aburrimiento, pero sacudió mi cabeza y la economía de Chile. Si no comes no es bulimia, es anoréxia. Ella no sabe, no sabe nada. Nada de nada. Ni de pastillas, ni de valiums, de ser una drogadicta aceptada socialmente y no excluida, si no que teniendo todo el poder del mundo. Hacían lo que queria solo por verme comer. Eso si que es PODER. Hace su revolución como una pequeña que lucha por ver a los Backstreet boys en el festival de viña, eso no es revolución. Lo dictamina y lo publica cada niño con su autito nuevo, su soldadito. Lo muestra al mundo solo para saberse "admirada". Según él no nos parecemos en nada. Yo digo que sí. En nuestra frustración, el no sentirse más que trapos de Chinatown, de tener que bailar solos un tango desenfrenado en la Avenida 21 de Mayo, o de una Montmartre excluída del placer más exquisito del mundo. De nunca obtener el cariño de nuestros padres y de enamorarnos tan fácilmente como desenamorarnos, enamorarnos del amor y de la vida sin ser correspondidos como quisieramos. Hacer todo lo posible por agradar inconcientemente a alguien y saber que hagas lo que hagas no lo lograrás. Obstinación. Miedo a madurar, complejo de Peter Pan, por una sola razón... No tener más desiluciones. Sí, soy asi porque mis padres fueron padres ausentes, basaron su "amor" en traiciones y Robespierre ni siquiera se inmutó y ahora, cuál familia gringa rezan sobre la moral como cristianos todos, sabiendo que somos ateos gracias a Dios. Las fotografías son tan burdas como el peor sanitario de Escocia, a ese que se va cuando ya no se está constipado y cree en la reencarnacion de los perros cuando segun los cristianos no tienen alma (yo tampoco). Siempre pienso que mi corazón no siente, pero la verdad, siente mucho, quizás más de lo normal. Privada de lo que quise ser, reprimida bajo un gobierno casi militar, sin exiliados y solo como detenidos desaparecidos mis sueños, vi mi desesperación blindada con una ambición casi obsesiva: ser una persona sustituta, que le tiene miedo patológico a la soledad y que sin embargo, no puede vivir sin ella, se enferma.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Le montmartre.
Derrepente me dió por escribir. Hace mucho que no lo hacía. Quizás fue envidia, no, no lo fué. Porque me da sarna ver lo que escribe, sin fondo ni forma. Casi tan igual al mio.
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