jueves, 5 de marzo de 2009
Porotos con riendas.
Hoy escuché todo el dia a Cat Power, me hacia sentir de una manera extrañamente triste y feliz a la vez. Me fuí tempranísimo (para mi era temprano) a la clínica porque me sentía más rara de lo normal. Me fuí como a las 11 am, de urgencia a la Sta María, extremadamente rápido llegué, más veloz que superman y más aun que Flash ! , me internaron por unas 8 horas. Yo rezaba porque fuera nuevamente el colon irritable, que estaba que explotaba, exámenes por aqui, exámenes por allá. Mi nana como única compañía. Ya no debería llamarle nana, o sea, de hecho, le digo "mami" en la cotidianidad, porque realmente es más mi mamá que mi mamá y más amiga que mi mejor amiga. La cosa es que me hicieron los mil exámenes, habidos y por haber, orina, sangre y luego llegó el terror, el mio, pavor, nerviosismo, porque venía la ecografía, mis viejos llamando a la mami porque ellos no podían ir en mi rescate (nunca pueden, siempre están lo suficientemente ocupados como para no atender, ni socorrer a nadie). De un segundo a otro, mi miedo se convirtió en felicidad, mi tristeza ya se volvía alegría, no solo por la Cat, si no que porque, por primera vez en mi vida, encontré hermoso un poroto. No es arte conceptual, Yoko Ono, no está a la altura de esto. Vi un poroto, encontré hermosísimo un poroto, amé a un poroto!, un poroto que no me estaba haciendo daño, mis dolores desaparecieron, un poroto que me hacía muchísimo más feliz en 2 segundos, en una capa de gel frio sobre mi abdomen, en una ecografía! Desaparecián los dolores, las penas, el nerviosismo, solo inundaba la sala un par de lágrimas de la mami y una gran, gran sonrisa en mi cara, el suero ya no pareció ser necesario, las venas volvieron a su color natural. Todo por un pototo de no más de 6 semanas!. "Ahí está tu dolor!" me dijo la enfermera, "felicitaciones!, tienes un poroto en tu guata!" y yo, muerta, mitad delicidad, mitad miedo; no se me ocurrió nada más inteligente que decir " Tendré pechugas de vaca, guata de vaca, seré un vaca!, pero la vaca más feliz de todas!", mis padres no lo saben, creo que lo sabrán cuando ya sea obvio, él, lo sabe, él no vale la pena, él... yo pensaba que yo era egoista, él... la cagó.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Le montmartre.
Derrepente me dió por escribir. Hace mucho que no lo hacía. Quizás fue envidia, no, no lo fué. Porque me da sarna ver lo que escribe, sin fondo ni forma. Casi tan igual al mio.
Hace poco descubrí que él ha sido mi mejor soundtrack, una arritmia revolucionaria, casi tan violenta como Stalin. Al fin pude sentir a María Antonieta y a Roberspierre en un solo bolsillo, viviendo la vida del rock'n roll y a su vez, enjuiciando por alta traición. Quizás el de antes hizo quebrar las mineras salitreras y dejar a los mineros sin trabajo, obligandolos a llamar a Jodorowsky "Pinocho", solo por aburrimiento, pero sacudió mi cabeza y la economía de Chile. Si no comes no es bulimia, es anoréxia. Ella no sabe, no sabe nada. Nada de nada. Ni de pastillas, ni de valiums, de ser una drogadicta aceptada socialmente y no excluida, si no que teniendo todo el poder del mundo. Hacían lo que queria solo por verme comer. Eso si que es PODER. Hace su revolución como una pequeña que lucha por ver a los Backstreet boys en el festival de viña, eso no es revolución. Lo dictamina y lo publica cada niño con su autito nuevo, su soldadito. Lo muestra al mundo solo para saberse "admirada". Según él no nos parecemos en nada. Yo digo que sí. En nuestra frustración, el no sentirse más que trapos de Chinatown, de tener que bailar solos un tango desenfrenado en la Avenida 21 de Mayo, o de una Montmartre excluída del placer más exquisito del mundo. De nunca obtener el cariño de nuestros padres y de enamorarnos tan fácilmente como desenamorarnos, enamorarnos del amor y de la vida sin ser correspondidos como quisieramos. Hacer todo lo posible por agradar inconcientemente a alguien y saber que hagas lo que hagas no lo lograrás. Obstinación. Miedo a madurar, complejo de Peter Pan, por una sola razón... No tener más desiluciones. Sí, soy asi porque mis padres fueron padres ausentes, basaron su "amor" en traiciones y Robespierre ni siquiera se inmutó y ahora, cuál familia gringa rezan sobre la moral como cristianos todos, sabiendo que somos ateos gracias a Dios. Las fotografías son tan burdas como el peor sanitario de Escocia, a ese que se va cuando ya no se está constipado y cree en la reencarnacion de los perros cuando segun los cristianos no tienen alma (yo tampoco). Siempre pienso que mi corazón no siente, pero la verdad, siente mucho, quizás más de lo normal. Privada de lo que quise ser, reprimida bajo un gobierno casi militar, sin exiliados y solo como detenidos desaparecidos mis sueños, vi mi desesperación blindada con una ambición casi obsesiva: ser una persona sustituta, que le tiene miedo patológico a la soledad y que sin embargo, no puede vivir sin ella, se enferma.
lunes, 14 de julio de 2008
No surprises, please.
La señora de la micro se pone a gitar, grita y grita más fuerte que puta pariendo. Es un ruido infernal, no más que el mio cuando duermo, rechino los dientes y hablo dormida.
La señora grita, grita y nadie, nadie la escucha, oye. Es extraño e irrisorio (me gusta esa palabra) que nadie la escuche excepto yo, porque yo no escucho a nadie, excepto a ella. Ni siquiera yo me escucho. La verdad es que nadie escucha a nadie, pero nadie escucha a alguien y alguien escucha a todos. Nadie tiene idea de donde está parado, que suerte tiene nadie, yo no tengo idea de donde estoy, ni que es lo que quiero, ni nada, no escucho, no oigo, no veo, no leo, no observo, no juego, no me subo, no me bajo, no me doy la vuelta. Tengo una boca muy chica para lamer, es un tanto incómodo, se me desencaja la mandibula y hace un sonido más bien raro. Nadie puede hacerlo, alguien no puede y a mi qué. Mientras tenga mis gemidos de casette, mi sexo radiofónico y mi mandibula sonora, el resto me importa una vagina infértil.
La señora grita, grita y nadie, nadie la escucha, oye. Es extraño e irrisorio (me gusta esa palabra) que nadie la escuche excepto yo, porque yo no escucho a nadie, excepto a ella. Ni siquiera yo me escucho. La verdad es que nadie escucha a nadie, pero nadie escucha a alguien y alguien escucha a todos. Nadie tiene idea de donde está parado, que suerte tiene nadie, yo no tengo idea de donde estoy, ni que es lo que quiero, ni nada, no escucho, no oigo, no veo, no leo, no observo, no juego, no me subo, no me bajo, no me doy la vuelta. Tengo una boca muy chica para lamer, es un tanto incómodo, se me desencaja la mandibula y hace un sonido más bien raro. Nadie puede hacerlo, alguien no puede y a mi qué. Mientras tenga mis gemidos de casette, mi sexo radiofónico y mi mandibula sonora, el resto me importa una vagina infértil.
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